El 4 de octubre, con un gran festival en la Plaza del Mercado de Cracovia, se clausuró el Jubileo del octavo centenario de la Regla de San Francisco de Asís. El fruto más importante del evento, a decir de los religiosos, fue la experiencia de unidad e integración de las tres familias franciscanas (OFM, OFMConv y OFMCap).
Somos tres ramas nacidas de un único tronco y, si desde hace ocho siglos cada uno hacía su parte, hay hacemos juntos algunas cosas. Tras esta experiencia de integración los dedistintos ambientes franciscanos, los hermanos se comprometieron a continuar programando iniciativas pastorales conjuntas. No tenemos que inventar nada; basta aprender el mensaje de San Francisco y realizarlo en las distintas y cambiantes situaciones o condiciones. Hoy el escenario es semejante al del siglo XIII y la gente quiere, como entonces, vernos humildes, pobres y abiertos al hombre. Así habló a los franciscanos polacos el predicador de la Casa Pontificia, p. Raniero Cantalamessa OFMCap, que vino desde Roma para participar en el Capítulo de las esteras de Wieliczka.
En el ámbito de los festejos se jugó un partido de fútbol entre los franciscano y representantes de los tres equipos profesionales de Cracovia (resultado 3 a 10, a favor de los últimos).
Se abrieron los cuatro conventos de Cracovia: el de los bernardinos (vía Bernardyńska), el nuestro (plaza Wszystkich Świętych), el de los capuchinos (vía Loretańska) y el de los reformados (calle Reformacka). En visitas guiadas, la gente pudo ver los lugares de trabajo y de descanso, la capilla, el comedor, las habitaciones, los antiguos corredores.
El sábado se estrenó, en la Plaza del Mercado, el Oratorio sobre la vida y muerte de San Francisco, titulado “Transitus”, con textos de la Regla y de los escritos del Poverello. Libreto: Beata Mencel; música: Joachim Mencel.
También se organizó un simposio científico con el lema: “Francisco: fututo, presente y pasado. La Orden franciscana creadora de cultura” y, sobre el tema “franciscanismo a la escucha del presente y abierto a los nuevos desafíos”, hablaron p. Celestyn Napiórkowski, p. Andrzej Derdziuk y el Sr. Zbigniew Jóźwik.
Los festejos concluyeron en el Santuario de la Divina Misericordia con una Eucaristía solemne presidida por el cardenal de Cracovia Stanisław Dziwisz quien, entre otras cosas dijo: “Enriqueced la cultura espiritual de Polonia. Haced volver a Europa a sus raíces cristianas. Resucitad los valores con los que su historia acogió el movimiento franciscano. Id con entusiasmo a la nueva evangelización. Ayudad a los otros duc in altum”.
En Polonia o en las misiones son más de tres mil los franciscanos polacos de las tres familias.
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