Hermanos Menores Conventuales

 
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Convento San Maximiliano M. Kolbe

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El convento San Maximiliano Mª Kolbe de Roma y su comunidad

Entre el Capitolio y la Colina del Palatino, en la zona dedicada antiguamente al mercado boario, en el centro de la Roma histórica: estas son las coordenadas que ayudan a encontrar en cualquier plano de Roma la situación del convento dedicado a San Maximiliano Kolbe, más conocido entre los frailes –erróneamente– como Casa Kolbe. Hasta 1963 fue sede del Colegio internacional y de la Facultad de teología “San Buenaventura”. En los años siguientes una parte del complejo fue cedida en alquiler para uso hotelero, destinado sobre todo a dar hospedaje a peregrinos a un módico precio. La otra parte siguió siendo convento, pero dependiente de la curia y al servicio de la Conferencia CIMP, que instaló aquí sus centros MI italiana, Centro misionero y Asistencia a la OFS. Junto a ellos actuaba también el Centro internacional de la MI. Bajo el mandato del Ministro general fray Joachim Giermek concluyó el convenio con la CIMP y se pusieron en marcha las obras de reforma total del complejo, tanto en la parte destinada a hotel como en la reservada a la comunidad de religiosos. Terminadas las obras, la estructura reformada aloja oficialmente desde el 1 de octubre de 2007 (en la práctica desde el día 3) dos realidades totalmente autónomas en su configuración y en su funcionamiento. El hotel, con su nueva gestión, ha cambiado el nombre de “Casa Kolbe” a “Kolbe Hotel Rome” y, al mismo tiempo, el modo y el nivel de acogida, presentándose hoy como un hotel de cuatro estrellas. El convento tiene plena autonomía del hotel, con salón comedor propio, cocina, lavandería y servicios generales. Dispone de capilla interna, dieciocho habitaciones para frailes y una hospedería con siete habitaciones para huéspedes de los hermanos, con un total de 15 camas. Al convento pertenecen también la capilla grande del Colegio y el antiguo salón comedor, aunque formen parte estructuralmente de la parte de edificio correspondiente al hotel. En el primer piso del convento, junto a la capilla de la comunidad, está la celda donde estuvo alojado el P. Kolbe durante su estancia en Roma y donde se fundó la Milicia de la Inmaculada. La habitación y el salón comedor están aún a la espera de ser transformados en un “pequeño santuario kolbiano”, ya en proyecto.

Tras la rescisión del contrato con la CIMP, el convento vuelve a ser dependiente del gobierno central de la Orden y, por consiguiente, la comunidad ha sido organizada por el Ministro general con su Definitorio como comunidad internacional con diferentes servicios estrechamente ligados al ministerio del gobierno central. Actualmente, tras la dolorosa desaparición de fray Daniel Pietrzak, la comunidad está formada por catorce hermanos, entre ellos dos no sacerdotes que se encargan del cuidado diario del convento y de la comunidad en su conjunto. Las tareas de los otros hermanos corresponden a las estructuras operativas existentes, casi todas instaladas en sus correspondientes despachos, dentro del convento. Aquí, por ejemplo, está el Centro internacional de la MI, que dispone de algunos locales cedidos en préstamo, y al lado está el Asistente general de la MI. Aquí están también la Secretaría general para la Formación, con dos religiosos; la Secretaría general para la Animación misionera, con otros dos; la Secretaría general para la Justicia, paz, salvaguarda de la creación, ecumenismo y diálogo interreligioso, también con dos frailes; el Asistente general OFMConv. Para la OFS; el Delegado general para las Clarisas y los Institutos agregados a nuestra Orden; el Coordinador del Proyecto de revisión de las Constituciones, que también desempeña el servicio de guardián. Junto a ellos están otros servicios de gran significado eclesial para la Orden como el que desempeña fray Gianni Huang, que sirve a la Iglesia en la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (sección china), y fray Pablo Liu, encargado por el gobierno de la Orden para poner en marcha el “Proyecto China”, cuyo objetivo es nuestro regreso misionero a aquel inmenso país. Otros pequeños servicios pastorales son la ayuda en las confesiones, especialmente en la Basílica de los Santos XII Apóstoles, y el servicio litúrgico diario a la comunidad de religiosas de San José, vecinas nuestras. Esta es una tradición ya secular en la que estuvo comprometido por algún tiempo incluso San Maximiliano Kolbe, entonces joven sacerdote, y la hemos recuperado de buena gana en nombre de la continuidad y de la fraternidad. Como se puede ver, es una comunidad abierta al mundo no sólo por los miembros que la forman (2 argentinos, 2 chinos, 1 colombiano, 4 italianos y 5 polacos), sino también por su proyección apostólica. Se trata, por eso, de una comunidad donde la itinerancia es su elemento más significativo en la vida diaria, junto al otro aspecto de colaboración. Prácticamente todos los hermanos están llamados a trabajar en equipo, no sólo por motivos de la fraternidad que nos une, sino también por los objetivos concretos y por los criterios de acción que identifican a cada organización operativa, y a estar dispuestos a recorrer los caminos del mundo para visitar y servir de distintas maneras a los hermanos y a la Iglesia, allá donde el Señor ha plantado el carisma de nuestra Orden.

Debido a esta realidad, el primer capítulo conventual de la fraternidad recién creada decidió que, coincidiendo con las fechas en que se reúne el Definitorio general (que ya están programadas hasta el próximo Capítulo general ordinario), toda la comunidad esté reunida en comunión fraterna visibl y tangible, en la mesa y en la oración comunitaria, organizando los llamados “días de la fraternidad”, diez días en los que los hermanos vivan la experiencia del reencuentro, a menudo después de las largas ausencias de algunos, para tener días de formación, de retiro espiritual, de capítulo conventual, de intercambios serenos y alegres de información y de experiencias. Son días que todos desean y esperan siempre. Y cuando algunos hermanos están en misión por los distintos continentes, es hermoso acompañarles con el afecto y con la oración diaria, como lo es estar siempre informados acerca de ellos, de sus actividades y de sus reuniones, por teléfono o por email. Hace ya nueve meses que la comunidad comenzó su nueva andadura, y cada día es una nueva ocasión para aprender cosas nuevas; cada día nos exige reflexionar acerca de cómo plantear nuestra vida franciscana. Cada día es una ocasión en la que el Señor nos llama a renovar la aceptación mutua y la comprensión de la diversidad en la que se expresa nuestra comunión, as como a abrir el corazón a las ansias de salvación cristiana que el mundo transmite a nuestra comunidad mediante la vida y la acción de cada hermano. También, y por todo eso, cada día es una ocasión para alabar y dar gracias al Señor. Queremos ser conscientes de ello, y deseamos que eso sea un aspecto importante de nuestra vida comunitaria franciscana.

Fray Fermino GIACOMETTI
Guardián

 



  Fray Fermino GIACOMETTI
  de la Provincia de las Marcas - Italia
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   Dirección:
   Convento S. Massimiliano M. Kolbe
   Via di San Teodoro, 42
   00186 Roma

    (0039) 06.69766401
    (0039) 06.69766433

 


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